ARTESANÍA E INDUSTRIA: Presentación Documentos

Constitución de la sociedad para la construcción del ferrocarril de Barcelona a Mataró

Fecha: 1845, Junio, 6.

Referencia: AHPB, 1.278/22: Ferran MORAGAS I UBAC, Protocolo que es el vigésimo segundo y primera parte de las escrituras, 25-XII-1844 / 27-VI-1845, f. 405r-408r.

Palabras clave: Ferrocarril, Industria, Londres, Mataró.

Contenido: Ángel Villalobos, vecino de Londres y residente en Barcelona, de una parte, y Ramon Maresc Ros y demás miembros de la Junta Ángel Villalobos, vecino de Londres y residente en Barcelona, de una parte, y Ramon Maresc Ros y demás miembros de la Junta Directiva de la “Gran Compañía Española del Camino de Hierro de la ciudad de Barcelona a la de Mataró, línea primera en España “, por el otro, reconocen la formación de una sociedad anónima. De hecho, Villalobos actúa en este documento como representante de Josep M. Roca Cabanas, comerciante, residente en Londres y verdadero promotor de la empresa. Esta nueva sociedad que ahora se forma, con el fin de construir la primera línea de ferrocarril de la península, es el resultado de la cesión hecha por Josep M. Roca en la “Gran Compañía Española del Camino de Hierro” de sus concesiones iniciales y que él mismo ha gestionado. La sociedad se constituye con un capital de 20 millones de reales, divididos en 10.000 acciones, la mitad de las cuales han sido repartidas entre los accionistas ingleses que Roca ha conseguido. La Junta está integrada por siete miembros españoles y cuatro de ingleses. Y Josep M. Roca, director, comisionista y concesionario del proyecto, es también el encargado de la contratación en París del ingeniero Joseph Locke y de la adquisición en Inglaterra de todo el equipo y otros objetos.

Contexto: El primer ferrocarril español se había construido en 1837 en la isla de Cuba, entre La Habana y Bajucal, con la finalidad primordial de transportar la caña de azúcar hacia el puerto de la capital. De hecho, fue el segundo tren del continente americano y el cuarto del mundo (el primero había unido en 1830 Liverpool y Manchester). En la península, la primera línea fue precisamente la que iba de Barcelona a Mataró, que se inauguró en octubre de 1848. De ida el tren hizo los 28 y pico kilómetros de recorrido en 58 minutos y, de vuelta, sin el ceremonial preceptivo, en 48. En el primer viaje formaban el tren 24 vagones con capacidad para 900 viajeros. Dado el éxito absoluto de este nuevo medio de transporte, la ampliación de la capacidad de este primer tren y la construcción de nuevas vías fue inmediata. El segundo ferrocarril de la península, inaugurado en 1851, unió Madrid con Aranjuez.