Fecha: 1525, Diciembre, 3.
Referencia: AHPB, 262/41: Benet JOAN, Quadragesimum quartum manuale, 17-VII-1525 / 17-III-1526, bossa.
Palabras clave:
Contenido: Los obreros de la iglesia de Santa Maria del Pi de Barcelona contratan al pintor portugués maestro Pedro Nunyes para terminar la pintura y el dorado del retablo mayor de la mencionada iglesia. Como es usual en estos contratos de obras, las partes se avienen en una serie de capítulos sobre la pieza a realizar, en este caso las tablas a pintar y dorar por parte del artista, las imágenes a representar, los colores y los materiales a emplear, los plazos y, finalmente, los honorarios a percibir, que se fijan en 450 libras.
Contexto: La confección del gran retablo mayor de la iglesia del Pi de Barcelona fue larga en el tiempo y accidentada. En 1508 la pintura y dorado fueron contratados por Joan Barceló, un pintor catalán que había hecho la mayor parte de su carrera en Cerdeña. Sin embargo, Barceló no se llegó a instalar en Barcelona, como se había convenido, y en 1510 dos pintores compitieron para continuar la obra: el italiano Nicolás de Credença, un maestro de talento mediocre, y el alemán Juan de Borgonya, que fue quien ganó el encargo y se convirtió en el principal pintor activo en Barcelona. Aunque, al morir, el pintor alemán había terminado la mayor parte del trabajo, quedaban pendientes algunas partes de pintura y dorado, que acabó el portugués Pedro Nunyes. La historia del retablo del Pi refleja la pluralidad cultural que caracterizó la pintura en Cataluña en el inicio del siglo XVI y también, particularmente, el liderazgo que ejercieron los pintores extranjeros, venidos tanto de la península ibérica como de Italia o de la Europa septentrional. Tras la muerte de Juan de Borgonya, el liderazgo de la pintura barcelonesa pasó precisamente a manos de Pedro Nunyes, fallecido en 1556, autor de diferentes retablos de las principales iglesias de la capital catalana y que colaboró a menudo con otro maestro portugués, Henrique Fernandes.