Este campo temático es realmente amplio -libro, imprenta, enseñanza, arte, religión, mentalidades- y, en todas estas vertientes, la documentación notarial, sobre todo los inventarios y los contratos de obras y de ejecución de servicios, es provechosa. Porque, a pesar del peso de los formulismos, muestra las actitudes y creencias de las personas, así como permite efectuar análisis profundos sobre la producción, la difusión y la recepción de la cultura y del arte. Y la ciudad de Barcelona, situada en un enclave privilegiado y abierta al continente y al Mediterráneo, será clara protagonista de este intercambio de corrientes artísticas y culturales.
Por un lado, los inventarios son de gran utilidad para la historia de la cultura, a través de las minuciosas descripciones de libros, que evidencian los movimientos y las influencias no sólo de la literatura y el pensamiento, sino también del arte, del mobiliario, de la música o de la indumentaria. Y, por otro, los contratos con maestros de obras, escultores, pintores o orfebres son fundamentales para la historia del arte y para evidenciar la pluralidad cultural de la ciudad, donde se establecían artistas de toda Europa. Y eso sin olvidar los contratos de ejecución de servicios, tales como los de edición de libros, los de representación de obras de teatro o los de contratación de enseñantes, igualmente ilustrativos en este aspecto.