Fecha: 1691, Mayo, 28.
Referencia: AHPB, 806/22, Lluís FONTANA, Vigesimum secundum manuale, 27-XII-1690 / 24-XII-1691, f. 156r-157r.
Palabras clave:
Contenido: Joan Pau Martí, librero de Barcelona, da por rescindido el acuerdo que había establecido con Nicolau Chellini, comerciante de libros, residente en Roma. Los dos libreros habían pactado el intercambio de unos libros impresos y, mientras Joan Pau Martí había cumplido el acuerdo y los había enviado a Roma, Nicolau Chellini no había remitido a Barcelona las obras pactadas. Por ello, a continuación, cede, asigna y consigna el doctor Benet Vadella, presbítero, residente también en Roma, los libros que él había enviado a Chellini. Estos consistían, por un lado, en 116 libros -la mayoría de jurisprudencia- de juristas de la época bastante conocidos, tales como Miquel de Calderó, Bonaventura de Tristany, Miquel de Cortiada o Antoni de Vilaplana. Y, por otro, en 6 libros más, de Bonaventura de Tristany. Joan Pau Martí valora cada uno de estos libros en dos escudos y medio moneda romana, que Nicolau Chellini deberá pagar a Benet Vadella en caso de falta o deficiencia de alguno de ellos.
Contexto: El reducido potencial de la imprenta catalana de esta época, en comparación con los grandes centros editores europeos, hacía más rentable llevar determinados libros de Lyon o Venecia. Sin embargo, también es cierto que desde el siglo XVI eran del todo habituales los envíos de libros desde Barcelona a Valencia, Zaragoza o Madrid, normalmente a cambio de otros. Y también era frecuente que los impresores barceloneses vendieran libros a Europa, aunque en menor medida, e, incluso, hay constancia de comercio con América, a través del puerto de Cádiz. Igualmente, hay que recordar que las obras de jurisprudencia de los juristas catalanes (las Decisiones) tuvieron gran aceptación en Europa, hasta el punto que se reeditó alguna en Lyon. Entre 1659 y 1701, la Diputación del General, que estaba obligada por ley a publicarlas, asumió la edición de hasta doce volúmenes de Decisiones de diferentes autores, con un total de 8.545 ejemplares y un gasto de unas 10.000 libras. Y precisamente en 1689, el librero Joan Pau Martí compró 2.403 ejemplares por el precio de 2.200 libras, con la intención, como se desprende del documento, de venderlos en el extranjero.