El comercio y la marina es un área privilegiada en el marco de los estudios de historia económica, debido a que se trata de un sector muy dinámico. Y, entre el abanico de fuentes -aduaneras, corporativas, administrativas o contables-, destaca la documentación notarial. Una documentación rica -actos de “comandes”, sociedades, grandes compañías, seguros, fletes, procuras...- y apta para el análisis, entre otros temas, de las rutas terrestres o marítimas, de las áreas de mercado y de las redes de intercambios, en las que la ciudad de Barcelona tuvo un peso destacado.
Porque es bien conocida, y ha sido objeto de notables estudios de referencia, la actividad comercial desarrollada en el curso de los siglos por Barcelona, próspera ciudad portuaria y rival de núcleos tan potentes como Marsella, Génova o Venecia. Una actividad especialmente intensa en los mercados internacionales, con rutas tan diversas como el Mediterráneo occidental y el oriental, el norte de África, la Europa continental y los puertos atlánticos. Y con productos de importación y de exportación de todo tipo, como los tejidos, las materias primas y las manufacturadas, las especies, las monedas de oro y plata, el coral o los mismos esclavos.