Fecha: 1399, Junio, 6.
Referencia: AHPB, 79/1: Tomàs de BELLMUNT, Manuale [secundum] instrumentorum comunium, 30-IV-1399 / 28-XI-1399, f. 14r.
Palabras clave:
Contenido: Francesco Beccari, maestro de cartas de navegar, natural de Génova y residente en Barcelona, ratifica el documento en el que se había comprometido a confeccionar cuatro mapamundis de gran formato y riqueza decorativa con Simone d’Andrea, mercader de Prato y también residente en la capital catalana. Este actuaba por delegación de su socio, el rico mercader florentino Baldassare degli Ubriachi. El maestro promete hacer estos cuatro mapamundis en la forma, lugar y tiempo establecido; confiesa haber recibido la cantidad de 192 florines de oro de aquellos 320 que habían pactado como precio, y se compromete a no trabajar en otros encargos hasta que no los tenga acabados. A su vez, Simone d’Andrea da su conformidad y promete entregarle un mapamundi como modelo y, al mismo tiempo, pagarle el resto de los 320 florines totales del precio.
Contexto: Francesco Beccari era el mejor cartógrafo náutico genovés y había sido llevado a Barcelona por el converso Jaume Ribes, antes Jafudà Cresques. Y fue el protagonista de una verdadera revolución de la cartografía, precisamente a raíz de la confección de estos mapamundis de lujo, que pretendían ser los más espectaculares hechos nunca hasta entonces, y que se querían regalar a los reyes de Inglaterra y a otros soberanos europeos para conseguir los favores en la expansión de sus negocios. De estos cuatro mapamundis monumentales y de gran lujo, dos debían ser rectangulares (1’5 m de alto por más de 3 m de largo) y dos cuadrados (3’70 m de lado), los portulanos más grandes jamás documentados y también de los más cargados de decoración. Finalmente, hizo sólo los dos rectangulares, a los que dedicó once meses de trabajo. El más rico llevaba un total de 770 figuras (además de las humanas, 145 animales, 25 naves y galeras, 100 peces, 330 banderas y 130 árboles). Esta riqueza ornamental de los mapas disparó el coste y generó un conflicto entre el autor y su cliente por el precio final a pagar. Así, mediante un documento autorizado por el notario Guillem Donadeu casi un año después, el 25 de mayo de 1400, Francesco Beccari presentó un requerimiento a Baldassare degli Ubriachi, sobre la confección y el pago de estos mapamundis, donde se determinaba el tiempo empleado y se describían las figuras representadas (AHPB, 80/5, f. 37v-40r).